lunes 31 de agosto de 2009
Cuando miro por el balcón...
He permanecido sentada por un largo momento, un minuto tal ves, ¡el tiempo es dinero!, aquel minuto infinito en su inmensidad, puedo sentir el aire, aquel que si quiera recordaba, penetra en mi, le escribo a ella, y a veces la siento, suelo conversale, desde mi balcón, diviso las gaviotas, las reales y falsas, las aves... quisiera ser una -vuelvo a sentir el aire pegando en mi- aquel aire que no habia sentido, soy libre, pero al mismo tiempo como un ave atrapada en el cielo, atrapada en la inmensidad de algo que lo vemos pero no existe, es el cielo, lo veo, lo toco, lo miro, pero no esta, ¡es el aire! y ella vuele una vez mas, la puedo sentir en aroma de las flores que he acabo de sembrar, me imagino mi balcón, como de aquellos tipo italiano, llenos de flores y escuchando a los hombres vender, sin saber distinguir, si es del mercado o de aquel comerciante que vende calcetines desechables, de los que suelo comprar, -vuelvo a sentir el aire- aquel me mira, y me balbusea, en un minuto se mé mueve la cabeza aun con torpeza debido a la falta de sueño, ella me reta, yo suelo escucharla asi como antes nunca la escuche, es que en muchas oportunidades creemos que aquel minuto durara por siempre, y aun a veces suelo mirar la puerta esperado verla llegar, he plantado alegrias para sentirla estar, esperando su regreso para poder volar y sin embargo soy una oveja mas atrapada en la tierra queriendo ser atrapada en el mar...
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